Una vida muy corta

Un día lunes por la tarde María llega a la guardia del Hospital. Estaba embarazada de cinco meses, venía sangrando. Rápidamente fue valorada por la ginecóloga… estaba abortando.

Al interrogarla reconoce haber realizado maniobras con “agujas de tejer” para interrumpir su embarazo. El bebé nace, su edad es incompatible con la vida; no obstante se realiza todo lo posible. Los médicos están indignados, la retan. María llora, está asustada. El bebé boquea cual pez fuera del agua. El bebé muere… La indignación de los médicos aumenta. María sigue llorando.

Entre tanto nervio una médica bautiza al pequeño, le arma en una caja de medicamento un pequeño moisés y lo deposita entre algodones. Luego, llama la atención de sus colegas que siguen “retando” a María y los desaloja de la sala. Se acerca a María y la consuela, le pregunta “porqué”. Entre lagrimas, angustia y dolor María responde: “Tengo cinco hijos y un marido alcohólico… no me permite cuidarme, me tira las pastillas. No tengo cómo alimentar a mis hijos”.

La médica la tranquiliza y juntas hacen una oración para entregar el bebé a Dios. Le llamaron José.

 

Stella Maris Moreno.
Médico Generalista.